sábado, 26 de mayo de 2012

Keep The Fucking Faith 13



Después de flipar un rato, llegaron. Una chica salió corriendo de la casa y se abalanzó sobre Frank, tirándolo  contra césped reseco.
Gerard se la quedó mirando: tendría unos 15 años. Llevaba una camiseta raída de los Misfits y pantalones vaqueros con unas converse. Tenía una coleta, de pelo negro.
En realidad Frank y ella pegaban cómo pareja... Hasta era un par de centímetros más baja que él, si eso era posible...
Cuando se levantaron, Frank se la presentó.
-Esta es Bloody Hawkes, bueno, Bianca Hawkes. -dijo.
-Yo soy Gerard -respondió un poco mosqueado.
-¿Quieres entrar? Mamá ha hecho café y tostadas.. -le dijo Bloody a Frank, sin dejar de sonreír y luego miró a Gerard.
-No quiero molestar.. -dijo Gerard, pero ya era demasiado tarde.
-MAMÁAA, el hijo de los Way ha venido con Frankie -dijo Bloody mientras entraba.
Frank cogió sus cosas como pudo, y entró en la casa. Gerard no tuvo más remedio que seguirlo.

La verdad es que esa casa le sonaba bastante. Bueno, eran vecinos, seguro que alguna vez habría entrado. Entonces vio, junto a la puerta una foto de 3 chicos; 2 niñas y un niño. La del medio parecía más mayor, y era más alta. Esa chica le sonaba más. El niño y la otra niña, parecían de la misma edad.
-La de en medio es Lyz, y el de allí -dijo Bloody señalando al chico- es Derek. Ésta soy yo.
Señaló a la pequeña, que era rubia y sonriente. Su versión adolescente era bastante diferente a la de la foto.
-¿Te acuerdas de mí? -le preguntó con una sonrisa.
-A penas... Eras muy pequeña...
            -Cariño, ¿puedes venir un momento?-dijo una voz desde la cocina.
-Vooy!! -dijo Bloody.
Gerard siguió mirando cosas de la casa. Era una casa normal, con cosas normales, no como la suya, que estaba llena de cosas raras de sus abuelos.
La pared estaba llena de fotos. Se fijo un poco más y reconoció a Frank. Salía en casi todas, casi siempre con Bloody, y a veces con Lyz.
Con Lyz siempre salía muy feliz, como si fueran novios. Y con Bloody, siempre había una guitarra cerca.
A veces salían en uniforme de instituto, y otras, con camisetas de grupos.
Se fijó en una foto de Frank, estaba  muy joven, con el pelo rojo a mechas, y cantando.
Casi podía sentir la canción a través de la foto.
-Me la hizo Lyz a mala leche, en un concierto de Pencey. Estábamos empezando.
-¿Dónde has dejado tus cosas? -le preguntó para cambiar de tema. No quería saber nada de esa chica.
-En el cuarto de Bloody.
Gerard fue a preguntarle más, cuando la Sra. Hawkes apareció.
-Gerard,¡Cómo has crecido! -iba cargada con tazas de café, y una de té.
-Déjame que te ayude -dijo Frank quitándole la bandeja de las manos.
-Aw, gracias cariño -dijo acariciándole el pelo-. ¿Queréis tomároslas en el cuarto de Bicky?
-Por mi vale -dijo Bloody adelantándose y cogiéndole la bandeja a Frank.
Subieron las escaleras hasta el cuarto de Bloody, que no era my diferente. Merendaron juntos, mientras Frank contaba cosas de Nueva York, y Bloody lo escuchaba embobada.
A Gerard le molestó al principio, pero luego se dió cuenta que Bloody no ponía la típica cara que suele poner una chica cuando liga, si no la que suele poner cuando escucha a su hermano mayor. En cierto modo, la envidiaba.
Después de merendar en casa de los Hawkes, Gerard volvió a casa.
Se sentía tonto. No había aprovechado esa media hora... Era tiempo suficiente para decirle que la razón por la que no quería que Frank no se largara, era que lo quería.

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