Después
de flipar un rato, llegaron. Una chica salió corriendo de la casa y se abalanzó
sobre Frank, tirándolo contra césped
reseco.
Gerard
se la quedó mirando: tendría unos 15 años. Llevaba una camiseta raída de los
Misfits y pantalones vaqueros con unas converse. Tenía una coleta, de pelo
negro.
En
realidad Frank y ella pegaban cómo pareja... Hasta era un par de centímetros
más baja que él, si eso era posible...
Cuando
se levantaron, Frank se la presentó.
-Esta
es Bloody Hawkes, bueno, Bianca Hawkes. -dijo.
-Yo soy
Gerard -respondió un poco mosqueado.
-¿Quieres
entrar? Mamá ha hecho café y tostadas.. -le dijo Bloody a Frank, sin dejar de
sonreír y luego miró a Gerard.
-No
quiero molestar.. -dijo Gerard, pero ya era demasiado tarde.
-MAMÁAA,
el hijo de los Way ha venido con Frankie -dijo Bloody mientras entraba.
Frank
cogió sus cosas como pudo, y entró en la casa. Gerard no tuvo más remedio que
seguirlo.
La
verdad es que esa casa le sonaba bastante. Bueno, eran vecinos, seguro que
alguna vez habría entrado. Entonces vio, junto a la puerta una foto de 3
chicos; 2 niñas y un niño. La del medio parecía más mayor, y era más alta. Esa
chica le sonaba más. El niño y la otra niña, parecían de la misma edad.
-La de
en medio es Lyz, y el de allí -dijo Bloody señalando al chico- es Derek. Ésta
soy yo.
Señaló
a la pequeña, que era rubia y sonriente. Su versión adolescente era bastante
diferente a la de la foto.
-¿Te
acuerdas de mí? -le preguntó con una sonrisa.
-A
penas... Eras muy pequeña...
-Cariño, ¿puedes venir un
momento?-dijo una voz desde la cocina.
-Vooy!!
-dijo Bloody.
Gerard
siguió mirando cosas de la casa. Era una casa normal, con cosas normales, no
como la suya, que estaba llena de cosas raras de sus abuelos.
La
pared estaba llena de fotos. Se fijo un poco más y reconoció a Frank. Salía en
casi todas, casi siempre con Bloody, y a veces con Lyz.
Con Lyz
siempre salía muy feliz, como si fueran novios. Y con Bloody, siempre había una
guitarra cerca.
A veces
salían en uniforme de instituto, y otras, con camisetas de grupos.
Se fijó
en una foto de Frank, estaba muy joven,
con el pelo rojo a mechas, y cantando.
Casi
podía sentir la canción a través de la foto.
-Me la
hizo Lyz a mala leche, en un concierto de Pencey. Estábamos empezando.
-¿Dónde
has dejado tus cosas? -le preguntó para cambiar de tema. No quería saber nada
de esa chica.
-En el
cuarto de Bloody.
Gerard
fue a preguntarle más, cuando la
Sra. Hawkes apareció.
-Gerard,¡Cómo
has crecido! -iba cargada con tazas de café, y una de té.
-Déjame
que te ayude -dijo Frank quitándole la bandeja de las manos.
-Aw,
gracias cariño -dijo acariciándole el pelo-. ¿Queréis tomároslas en el cuarto
de Bicky?
-Por mi
vale -dijo Bloody adelantándose y cogiéndole la bandeja a Frank.
Subieron
las escaleras hasta el cuarto de Bloody, que no era my diferente. Merendaron
juntos, mientras Frank contaba cosas de Nueva York, y Bloody lo escuchaba
embobada.
A
Gerard le molestó al principio, pero luego se dió cuenta que Bloody no ponía la
típica cara que suele poner una chica cuando liga, si no la que suele poner
cuando escucha a su hermano mayor. En cierto modo, la envidiaba.
Después
de merendar en casa de los Hawkes, Gerard volvió a casa.
Se
sentía tonto. No había aprovechado esa media hora... Era tiempo suficiente para
decirle que la razón por la que no quería que Frank no se largara, era que lo
quería.
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