-Hey.. Frank... Arriba.. -dijo mientras movía un poco el brazo.
Después de varios intentos, se terminó de despertar...
<<¿Dónde estoy?>> fue lo primero que se le pasó por la cabeza. Se levantó un poco y vio la caratula de The Wall pegada en un armario. Y recordó todo, incluyendo la escenita bochornosa que había montado sólo por una pesadilla.
-Siento lo de antes -dijo con los ojos aún un poco cerrados.
Al ver que Gerard no respondía se obligó a abrirlos un poco más. Vió a Gerard mirándolo fijamente, con una media sonrisa. Entonces sacudió la cabeza y terminó de levantarse.
-Eh... voy a por café.. ¿quieres algo?
-No..
Gerard salió a su cuarto, dirección a la cocina, que en realidad era solo un mostrador, con todas las cosas de una cocina. Fue hacía la máquina de café y se encontró una nota de Mikey:
Sin café, tienes que comprar
Les he dicho que os pusisteis malos con
las palomitas, tenéis todo el día libre.
COMPRA CAFÉ.
Mik
En ese momento empezó a sonar su móvil. Le quitó el otro post-it que ponía lo mismo
-Hey! ¿Qué tal? -preguntó Gerard
-Bien, -era Mikey- ¿Cómo estáis?
-Nos acabamos de despertar, creo que bien. ¿Habéis hecho algo?
-No, sólo ensayando. A Early le vendría bien otra guitarra.
-Lo sé, pero Frank quiere volverse a casa... Dudo que lo haga.
-Wow, entonces lo de Pencey ha sido gordo ¿no?
-Sí, bueno; luego hablamos.
-Bye, bro.
Frank apareció por el pasillo, justo cuando había colgado. <<¿Me habrá oido?>> pensó.
-Hey! -dijo Frank- Siento lo de anoche, no suelo ser así.
-Ni yo como cuando me conociste -se rió Gerard-. Emm, bueno. Nuestros suministros de café y otras cosas son una mierda, así que... ¿te hace un paseo al súper?
-Okay...
-Pues a vestirse. -dijo Gerard yendo dirección al cuarto, vió que Frank se quedaba en el salón- ¿Piensas salir con mi pijama, o qué?
-Claro que sí, look casero -dijo mientras se reía.
Gerard se quedó flipando: era la primera vez que lo veía reirse.
Se fueron al cuarto, Gerard se quedó viendo un rato sus tatuajes antes de empezar a vestirse. Cuando Frankie lo vio, le empezó a contar las historias de todos ellos.
Cuando terminaron, Gerard cogió su móvil, algo de dinero, y se fueron a la calle.